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MOMIAS


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El término momia, proviene de una palabra árabe de origen persa que significa bitumen, una sustancia de color negro formada a partir del alquitrán natural. Las momias eran vistas por los antiguos persas ennegrecidas e impregnadas de resinas, pareciendo estar hechas de bitumen, malinterpretación que era acrecentada por las propiedades quebradizas y de combustión de las momias. Hoy en día, entendemos como momia, a un cuerpo preservado natural o intencionalmente, al cual se le ha eliminado la humedad, manteniendo los tejidos.



La historia de las momias egipcias se remonta al período Predinástico (antes de 3.100 AC) con el enterramiento de los muertos en pozos pocos profundos en el desierto, ya que la tierra fértil era bastante escasa para utilizarla de cementerio. La arena seca del desierto actuaba como un poderoso agente desecante, deshidratando el cuerpo, al mismo tiempo que evitaba la actuación de bacterias sobre los tejidos, por lo que los cuerpos se conservaban de manera natural.

Se cree que debido a la poca profundidad de los entierros, y a los vientos y a las tormentas del desierto, los cuerpos afloraran a la superficie arrojando una visión impactante al espectador ya que después de años, el cuerpo aún conservaba la piel y el cabello. Es posible que esto representara para los antiguos egipcios que la persona muerta no desaparecía por completo, y que de aquí se derivaran las creencias religiosas.

Con el paso del tiempo, los enterramientos se fueron haciendo cada vez más elaborados. Los cuerpos se cubrieron con pieles y se depositaban sobre esteras, y los pozos se convirtieron en tumbas de adobe. Sin embargo, a medida que se introducían cambios, se dificultaba el proceso natural de secado, lo que llevó a los egipcios a idear técnicas que permitieran conservar los cuerpos de los difuntos.

Técnica de Momificación

La momificación fue una de las grandes industrias de Egipto por más de 3.000 años. Sin embargo no se ha encontrado ningún papiro egipcio que describa en detalle la técnica utilizada. La información que se dispone hoy es un compendio de la información descrita en papiros sobre los rituales y facetas de la momificación, inscripciones de tumbas, descripciones de historiadores antiguos, experimentación moderna y estudios sobre momias.

La técnica aquí descrita es una de las más aceptadas para la momificación de personajes la clase alta o que pudieran costearla. Para las clases inferiores el embalsamamiento era rudimentario, a veces los cadáveres no pasaban de ser colocados envueltos en una sábana y ser colocados en una tumba de pozo excavada en la arena.

LAVADO

Poco después de fallecida la persona y después de un corto período de luto, el cadáver era trasladado al lugar de purificación (“ibu”), originalmente una estructura temporal, posiblemente una tienda que tenía acceso a una fuente de agua, y que estaba bien alejada de áreas pobladas. En este lugar, el cuerpo era lavado con agua conteniendo natrón disuelto. Esta operación de lavado, simbolizaba el renacer del fallecido y permitía una ligera preservación debida a la calidad antiséptica del natrón.

EXTRACCIÓN DEL CEREBRO

El cuerpo era colocado sobre la mesa de embalsamamiento y se iniciaba la extracción del cerebro mediante la utilización de unas varillas de bronce alargadas de 40 cm de longitud y con un extremo en forma de gancho, aguja o espiral.

La varilla era introducida por la vía nasal hasta romper el hueso etmoidal, localizado en la parte frontal de la base del cráneo, hasta llegar a la masa cerebral y con la misma herramienta se fragmentaba en pequeños pedazos.

Estos fragmentos eran extraídos a través de una fosa ocular o mediante una apertura realizada en la base del cráneo. La masa cerebral nunca era preservada, probablemente porque los egipcios desconocieran la función del cerebro. Una vez vaciado el cráneo, era relleno con aserrín, resina o tiras de lino remojadas en resina.

EXTRACCIÓN DE LAS VÍSCERAS

El estómago y los intestinos eran extraídos a través de una incisión en el bajo abdomen del lado izquierdo, realizada con una piedra de sílex afilada. Perforando el diafragma, el embalsamador lograba la extracción de los pulmones y del hígado.

Los riñones algunas veces eran removidos, pero el corazón, asiento de las emociones y de la inteligencia, era dejado en su lugar. Una vez extraídos, los órganos eran lavados con aceite de vino, secados, untados con incienso molido, envueltos con paños de lino y conservados separadamente en los vasos canópicos.

En estos cada uno contaba con la protección de un dios: Imsety (hígado), Hapi (pulmones), Duamutef (estómago) y Qebehsenuf (intestinos).

DESHIDRATACIÓN

La cavidad del cuerpo era lavada con agentes esterilizantes, vino de palma y especies, y luego, para facilitar el proceso de secado y evitar la desfiguración, era rellenada temporalmente con lino, aserrín, arena, trapos, o con lo que se dispusiera a mano. Bolsitas de lino rellenas con natrón, fueron también utilizadas colocándolas en la parte más interna de manera de facilitar la deshidratación de adentro hacia fuera.

Luego el cuerpo, ubicado sobre una tabla con una ligera pendiente para facilitar el drenaje de líquidos, era cubierto con una pila de natrón durante 40 días. Al final de este período, el cuerpo tenía un aspecto horrible, la piel se había oscurecido, había perdido 75% de su peso original, los brazos eran extremadamente delgados, pero el abdomen permanecía abultado.

TRATAMIENTO COSMÉTICO

Luego de la deshidratación, el embalsamador requería de todo su arte para restituirle al cadáver su apariencia en vida. Primero, el relleno temporal era removido pero no descartado. Todos los objetos que estuvieron en contacto con el cuerpo eran almacenados en vasijas para ser posteriormente enterradas durante el funeral.

Después que el cuerpo lavado y bien secado, estaba listo para ser rellenado permanentemente. Rollos de lino o lino remojado con resina, bolsitas de cristales de natrón, de aserrín, o mezclas de aserrín con resina fueron utilizadas para empacar la caja toráxica y la cavidad abdominal. Algunas veces se cosía la incisión, en otras se cerraba con lino o una placa de cera, y en caso de reyes, con una placa de oro con el ojo wedjat, representando el ojo de Horus. La piel era friccionada con varias aplicaciones de aceite de enebro o junípero, cera de abejas, natrón, especies, leche y vino para recuperar su flexibilidad. Las fosas nasales, oídos y la boca eran usualmente rellenados con lino, o en algunos casos con cera. Algunas veces también, una placa de oro era colocada sobre la lengua. Los ojos eran empujados dentro de las fosas oculares y cubiertos con almohadillas de lino remojadas en resina y en oportunidades, pintados de negro sobre las almohadillas. Finalmente, el cuerpo era cubierto con resina fundida para darle rigidez e impermeabilizarlo. Las plantas de las manos y los pies eran teñidos con henna y se pintaban las mejillas, labios y cejas, y algunas veces se le colocaba una peluca. Frecuentemente el cuerpo era teñido, con color ocre en el caso de momias masculinas y de color amarillo en el caso de las femeninas. A algunas momias se las vestía con indumentaria de uso común y se les colocaban joyas, a aquellas de personajes que pudieran costearlas.

VENDADO

El proceso de vendado podía requerir hasta 15 días debido al especial cuidado que impartían los embalsamadores en este proceso. Para envolver el cuerpo momificado, los embalsamadores requerían gran cantidad de paños y vendas de lino.

Se ha calculado que una momia podía requerir hasta 375 metros cuadrados de material. A tal efecto, se solían utilizar prendas de vestir del difunto o bandas de lino. Se empezaba por vendar cada dedo individualmente, después los miembros, la cabeza y finalmente, todo el cuerpo.

Durante el proceso, cada capa era pintada con resina fundida para mejorar la sujeción de las vendas y su rigidez, y en algunos casos, sobre todo en el período tardío se iban colocando diferentes amuletos, quedando cubiertos por las vendas. Se finalizaba el vendado colocando en el cuerpo, una malla finamente elaborada y una máscara pintada con el rostro idealizado del difunto sobre la cabeza.

Usualmente la máscara era fabricada de lino estucado con resina ("cartonnage") de aspecto semejante al del papel maché. En el caso de momias reales, se utilizaba una máscara de oro. Finalmente la momia se introducía en uno o varios ataúdes, encajados uno sobre otros y se entregaba a los parientes.

TEXTOS FUNERARIOS

El viaje hacia el Más Allá era una travesía llena de peligros en la que el difunto se enfrentaba a fuerzas hostiles tales como culebras, escorpiones y demonios. Para enfrentarse a ellos, el difunto era equipado con una serie de himnos y encantamientos que actuaban como palabras mágicas para su protección y rejuvenecimiento. A lo largo de las dinastías egipcias, tres tipos de textos funerarios se encuentran claramente delimitados:

Textos de las Pirámides
Textos de los Ataúdes
Libro de los Muertos

TEXTOS DE LAS PIRÁMIDES

Centenares de inscripciones escritas con jeroglíficos que fueron dispuestas verticalmente en columnas que abarcaban del techo al piso en las paredes de las pirámides. Estos textos mágicos eran conjuros que incluían las tres fases de la resurrección del faraón:

Su despertar en la pirámide, su ascensión hacia el Más Allá y su ingreso a éste en compañía de los dioses. Constituyen la información más antigua y extensa sobre las ideas religiosas de los egipcios y eran recitados por los sacerdotes durante el enterramiento y quizás también en días festivos.

Estos textos se encuentran presentes en las pirámides de reyes del Imperio Antiguo de la Dinastía V (rey Unas, 2.375 AC) hasta la Dinastía VIII (rey Ibi), así como de reinas de la Dinastía VI, aunque algunos Textos de las Pirámides se continuaron usando como literatura funeraria no-real hasta el Período Ptolemaico.

TEXTOS DE LOS ATAÚDES

Posteriormente, a partir del I Período Intermedio (2.160 AC) la promesa de la inmortalidad destinada solamente al faraón, fue extendida a diferentes clases sociales. Más de 1.100 encantamientos fueron colocados en las paredes de sarcófagos y de ataúdes, y algunas veces en las paredes y techos de las tumbas.

Estas inscripciones que incluyeron nuevas guías que describían la travesía del espíritu en el Más Allá, fueron asequibles a todo aquel que pudiera costearse un ataúd con inscripciones mágicas.

Dado el gran número de encantamientos, muchas veces las inscripciones fueron abreviadas en extremo, dificultando su actual traducción. Su utilización fue relativamente efímera y fueron reemplazados por el Libro de los Muertos.

LIBRO DE LOS MUERTOS

En el Imperio Nuevo (Dinastía XVII) y hasta el Período Tardío, un nuevo conjunto de textos aparecieron en las mortajas y en los ataúdes de los cuerpos de la familia real, muchos de ellos evolucionaron de los Textos de los ataúdes, pero muchos otros eran nuevas composiciones.

Estos textos conocidos por los egiptólogos como El Libro de los Muertos, consisten en un conjunto de rollos de papiro con una recopilación de conjuros, invocaciones, oraciones, himnos y rituales acompañados por ilustraciones llamadas viñetas. Posteriormente, estos textos de menor calidad y longitud, aparecieron en las mortajas de personas de menos recursos a inicios de la Dinastía XVIII.

Se han encontrado versiones del Libro de los Muertos escritas no sólo en jeroglífico, sino en demótico y hierático, así como también en pieles, sudarios, vendas de momias, grabados y ostracas. Las escenas más populares contenidas en el libro es la Ceremonia de la Apertura de la Boca y el Juicio Final ante Osiris.

OTROS TEXTOS FUNERARIOS

A finales del Periodo Romano, el Libro de los Muertos fue reemplazado por una versión más reducida, Libro de la Respiración, el cual fue concebido como un pasaporte a la otra vida, y se trata más bien de cartas. Similarmente, en el Período Ptolemaico, una derivación de estos textos resumidos, lo constituyó El Libro del Recorrido a Través de la Eternidad, el cual es un himno al difunto que incluye la Confesión Negativa y las recitaciones de Isis, que probablemente se pronunciaban durante el enterramiento y las fiestas fúnebres.

PIRÁMIDES EGIPCIAS

TUMBAS Y PIRÁMIDES

Las pirámides, rampas o escaleras al cielo, o montañas del faraón, llamadas "mer" por los egipcios, y descritas por el jeroglífico ?, constituyen la expresión clásica de la civilización egipcia. Hoy en día, a más de 4.000 años de su construcción, son motivo de admiración por la majestuosidad y perfección que representan, así como por el misterio derivado de su construcción.



Durante la era de las pirámides, aproximadamente 900 años, fueron construidas aproximadamente las 110 pirámides egipcias, abarcando el período comprendido entre la Dinastía III del Imperio Antiguo y la Dinastía XIII del Imperio Medio. La primera de todas fue la Pirámide Escalonada de Saqqara, construida por el arquitecto Imhotep para el rey Zoser (Dinastía III, 2.667 - 2.648 AC). Aunque no constituye una verdadera pirámide, pues consiste de un conjunto de 6 mastabas construidas una sobre la otra, fue la precursora de todas las demás.

El final de Imperio Medio marcó el fin de la era de las pirámides. Los faraones del Imperio Medio construyeron algunas, pero eran de adobe con revestimiento de piedra caliza. Los últimos gobernantes de la Dinastía XII, el faraón Amenemhat IV y la reina faraón Neferusobek, construyeron pirámides al sur de Dashur. Adicionalmente, se han identificado dos pirámides correspondientes a Jendjer (al sur de Saqqara) y Ameni Kemau (al sur de Dashur), regidores poco conocidos de la Dinastía XIII, otras tres pirámides sin inscripciones se han asignado a este período basado en sus estructuras. Finalmente, en el Imperio Nuevo, el faraón Ahmose (Dinastía XVIII) construyó un cenotafio piramidal y una pirámide falsa para su abuela en Abydos.

Los reyes nubios de la Dinastía XXV construyeron en el Sudán numerosas pirámides para sí mismos y para sus consortes. En total se estima que en Sudán el número de pirámides asciende a 180, sin embargo estas pirámides son muy pequeñas (algunas de ellas sólo tienen 9 metros de lado), y de caras muy empinadas. Hoy en día todas aparecen truncadas, desde que en el siglo XIII un explorador halló una piezas de oro en la cúspide de una de ellas, y procedió la búsqueda en las otras pirámides, despojándolas de sus cúspides.